miércoles, 9 de mayo de 2012


ELSUEÑO:                                                                                                                                     es un estado de reposo uniforme de un organismo. En contraposición con el estado de vigilia -cuando el ser está despierto-, el sueño se caracteriza por los bajos niveles de actividad fisiológica (presión sanguínea, respiración) y por una respuesta menor ante estímulos externos.

El vocablo «sueño» (del latín somnus, raíz original que se conserva en los cultismos somnífero, somnoliento y sonámbulo) designa tanto el acto de dormir como el deseo de hacerlo (tener sueño). Metafóricamente, se afirma que una parte del cuerpo se le ha dormido a uno, cuando se pierde o reduce pasajeramente la sensibilidad en la misma (parestesia).

Descubrimiento fundamental sobre el sueño

El psicólogo norteamericano William Charles Dement, nacido en 1928 reparó, al analizar a algunas personas mientras dormían, en que durante una etapa de su sueño se presentan movimientos oculares rápidos (MOR; en inglés, REM, rapid eye movement), acompañados por un aumento de la respiración, de la pulsación y de la presión sanguínea, que alcanzaban los niveles propios de la vigilia. Este fenómeno ocupa una cuarta parte del tiempo que una persona pasa dormida.

El descubrimiento de Dement reveló que aquellas personas a las que se despertaba durante el sueño MOR manifestaban claros indicios de trastorno psíquico y recordaban haber soñado. En función de estos hechos, comenzaron a surgir teorías que suponen el inicio de un estudio científico del sueño y su función biológica y psicológica.

Etapas del sueño

  Los estados y las fases del sueño humano se definen según los patrones característicos que se observan mediante el electroencefalograma (EEG), el electrooculograma (EOG, una medición de los movimientos oculares) y el electromiograma de superficie (EMG). El registro de estos parámetros electrofisiológicos para definir los estados de sueño y de vigilia se denomina polisomnografía.

LANEUROCIENCIA                                                                                                                    son un conjunto de disciplinas científicas que estudian la estructura y la función, el desarrollo la bioquímica, la farmacología, y la patología del sistema nervioso y de cómo sus diferentes elementos interactúan, dando lugar a las bases biológicas de la conducta.[1] [2]

El estudio biológico del cerebro es un área multidisciplinar que abarca muchos niveles de estudio, desde el puramente molecular hasta el específicamente conductual y cognitivo, pasando por el nivel celular (neuronas individuales), los ensambles y redes pequeñas de neuronas (como las columnas corticales) y los ensambles grandes (como los propios de la percepción visual) incluyendo sistemas como la corteza cerebral o el cerebelo, y, por supuesto, el nivel más alto del Sistema Nervioso.

En el nivel más alto, las neurociencias se combinan con la psicología para crear la neurociencia cognitiva, una disciplina que al principio fue dominada totalmente por psicólogos cognitivos. Hoy en día, la neurociencia cognitiva proporciona una nueva manera de entender el cerebro y la conciencia, pues se basa en un estudio científico que une disciplinas tales como la neurobiología, la psicobiología o la propia psicología cognitiva, un hecho que con seguridad cambiará la concepción actual que existe acerca de los procesos mentales implicados en el comportamiento y sus bases biológicas





LA NEUROCIENCIA                                                                                                                    son un conjunto de disciplinas científicas que estudian la estructura y la función, el desarrollo la bioquímica, la farmacología, y la patología del sistema nervioso y de cómo sus diferentes elementos interactúan, dando lugar a las bases biológicas de la conducta.

El estudio biológico del cerebro es un área multidisciplinar que abarca muchos niveles de estudio, desde el puramente molecular hasta el específicamente conductual y cognitivo, pasando por el nivel celular (neuronas individuales), los ensambles y redes pequeñas de neuronas (como las columnas corticales) y los ensambles grandes (como los propios de la percepción visual) incluyendo sistemas como la corteza cerebral o el cerebelo, y, por supuesto, el nivel más alto del Sistema Nervioso.

En el nivel más alto, las neurociencias se combinan con la psicología para crear la neurociencia cognitiva, una disciplina que al principio fue dominada totalmente por psicólogos cognitivos. Hoy en día, la neurociencia cognitiva proporciona una nueva manera de entender el cerebro y la conciencia, pues se basa en un estudio científico que une disciplinas tales como la neurobiología, la psicobiología o la propia psicología cognitiva, un hecho que con seguridad cambiará la concepción actual que existe acerca de los procesos mentales implicados en el comportamiento y sus bases biológicas





LASINAPSIS                                                                                                                                                                     es la relación funcional de contacto entre las terminaciones de las células nerviosas. Se trata de un concepto que proviene de un vocablo griego que significa “unión” o “enlace”.

Este proceso comunicativo entre neuronas comienza con una descarga químico-eléctrica en la membrana de la célula emisora (presináptica). Cuando dicho impulso nervioso llega al extremo del axón, la neurona segrega una sustancia que se aloja en el espacio sináptico entre esta neurona transmisora y la neurona receptora (postsináptica). A su vez, este neurotransmisor es el encargado de excitar a otra neurona.

De acuerdo al tipo de transmisión del impulso nervioso, la sinapsis puede clasificarse en eléctrica o química. En la sinapsis eléctrica, los procesos pre y postsináptico son continuos debido a la unión citoplasmática por moléculas de proteínas tubulares, que permiten que el estímulo pase de una célula a otra sin la necesidad de una mediación química. De esta forma, la sinapsis eléctrica brinda baja resistencia entre neuronas y un retraso mínimo en la transmisión sináptica ya que no existe un mediador químico.

La sinapsis química es el tipo de sinapsis más usual. En estos casos, el neurotransmisor hace de puente entre las dos neuronas, se difunde a través del espacio sináptico y se adhiere a los receptores, que son moléculas especiales de proteínas ubicadas en la membrana postsináptica.

La unión de los neurotransmisores y los receptores de la membrana postsinápticas genera modificaciones en la permeabilidad de la membrana, mientras que la naturaleza del neurotransmisor y de la molécula del receptor determinará si el efecto producido será de excitación o inhibición de la neurona postsináptica.

COMO ALTERA LOS TRANSGENICOS  AL SER    HUMANO.                                                                                                                                                                Entre los efectos clínicos comprobados que hay que tener en consideración, para tomar prudencia ante cualquier organismo genéticamente modificado (OGM) o transgénico existen una serie de casos ya documentados hace más de una década atrás. Sin embargo, a pesar de los anuncios de daños a la salud, los más afectados siguen siendo los mismos seres humanos que se ven obligados a consumirlos.

Los productos transgénicos, de los cuales nos alimentamos y consecuentemente envenenamos sin darnos cuenta, la mayoría de las veces incluyen tóxicas, antibióticos y otros elementos asociados que vienen sin la rotulación adecuada.

“No solo están en la carne, sino en la mayoría de las conservas”, agregó Cristina Caleandro. “Estas incluyen entre sus productos, la soya, el maíz, aceites y otros transgénicos. Además en los escaparates de los supermercados se encontró un aceite, como es el caso del 'Venta maro', que se fabrica en combinación con maíz transgénico".

Podemos agregar que los aceites, el maíz, las papas, la soya etc., modificados genéticamente y en diversos agregados, se usan en muchos productos como dulces, galletas y otros alimentos que se consumen a diario, sin una obligación de etiquetado.